• CNT denuncia que la Dirección de TRG pretende despedir a trabajadoras y trabajadores mientras solicita fondos públicos que no prevé devolver, y reclama la defensa integral del empleo industrial
  • Desde la sección reclaman: no al cierre de la acería, no a la externalización de la logística, ningún despido traumático.

Tubos Reunidos, grupo siderúrgico con plantas en Amurrio (Álava) y Trapagaran (Bizkaia) y aproximadamente 1.300 personas empleadas, se encuentra inmerso en una crisis industrial y financiera de primera magnitud. La empresa arrastra una deuda financiera de 263 millones de euros, de los cuales unos 150 millones corresponden a un préstamo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) concedido tras la pandemia de COVID-19. En 2025 la compañía registró pérdidas de 118 millones de euros.

Ante este escenario, la Dirección presentó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a 240 personas trabajadoras. En respuesta, el comité de empresa, con el apoyo mayoritario de ELA, LAB y ESK, convocó una huelga indefinida que se mantuvo desde el 16 de marzo hasta el 15 de mayo de 2026, un total de 96 jornadas durante las cuales la producción estuvo prácticamente paralizada en tres centros de trabajo.

El 12 de mayo, el Juzgado de Instancia de Vitoria-Gasteiz declaró en concurso voluntario de acreedores a siete sociedades del grupo y designó como administrador concursal a PKF Attest Concursal S.L.P. El pasado 26 de mayo, el juzgado convocó a la administración concursal, la empresa y la representación legal de la plantilla para analizar la continuidad de las medidas colectivas en el marco de la Ley Concursal (TRLC).

Posición de CNT: la huelga era nuestra herramienta

Desde la Sección Sindical de CNT en Tubos Reunidos manifestamos que no hemos compartido la decisión de desconvocar la huelga indefinida. La lucha sostenida por la plantilla durante 96 días había situado a las personas trabajadoras en una posición de fuerza real para negociar. Tres centros de producción paralizados constituían el único instrumento efectivo de presión frente a una dirección que ha demostrado actuar en contra de los intereses de la plantilla.

Denunciamos que la empresa ha trasladado urgencia y presión a través de medios de comunicación y asambleas organizadas con patrocinio de la propia TRG, con un mensaje recurrente: «les necesario producir». Desde CNT respondemos con claridad: no estamos en el mismo barco. Para la plantilla, lo necesario es asegurar los puestos de trabajo.

La Dirección de TRG pretende simultanear los despidos con la continuidad productiva y solicitar préstamos públicos que no tiene intención de devolver —como evidencia la deuda acumulada con la SEPI—. Para CNT, la única palanca con la que la parte social puede marcar los tiempos de la negociación es el control de la producción.

Movilizaciones y próximos pasos

CNT apoya las movilizaciones convocadas por la mayoría sindical (jornadas de huelga de 24 horas los días 26 y 28 de mayo), si bien las consideramos insuficientes dado el momento del conflicto. Tras la desconvocatoria de la huelga indefinida, CNT proponía mantener un calendario de movilizaciones más intenso y apoya un nuevo paro de 24 horas el 1 de junio.

El próximo lunes 1 de junio está prevista una reunión entre las secciones sindicales, la Dirección y los administradores concursales. CNT considera que la plantilla debería estar presente en el patio de la fábrica esperando noticias de esa reunión, y no produciendo para generar ingresos que benefician a una gestión que les condena. Esta reunión marca un punto de inflexión: después del 1 de junio se abre un nuevo escenario que determinará la estrategia futura.

Asimismo, el juicio sobre la impugnación del ERE está previsto para el 7 de julio, lo que abre múltiples escenarios en los que la plantilla puede y debe incidir.

Reivindicaciones

CNT exige una defensa integral del empleo industrial en Tubos Reunidos, concretada en tres líneas irrenunciables: no al cierre de la acería; no a la externalización de la logística; ningún despido traumático. En Tubos Reunidos no sobra nadie.

Exigimos igualmente que se depuren responsabilidades sobre la gestión financiera que ha llevado a la empresa a esta situación: una deuda de 263 millones de euros —con 150 millones de fondos públicos— y pérdidas de 118 millones en el último ejercicio no pueden recaer sobre los hombros de la plantilla.